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31/3/13

Concepto de Omisión


EL CONCEPTO DE OMISIÓN. LA ESTRUCTURA ONTOLÓGICA DE LA OMISIÓN.

La omisión no es una acción; consiste en la no realización de una acción. Esta diferencia conlleva a que no quepa formular un concepto genérico de acción que englobe a la omisión y a la acción en sentido estricto. Los tipos de los delitos de omisión llevan implícito unos mandatos de realizar determinadas acciones dirigidas a conseguir un fin socialmente valioso o a evitar la producción de resultados socialmente no deseados.
La omisión no es un concepto meramente negativo. No consiste simplemente en la no realización de una acción, sino en la no realización de una acción que el sujeto podía realizar en la situación concreta en la que se hallaba. La omisión consiste en la no realización de una acción comprendida en la capacidad de acción del sujeto, en su finalidad potencial. La omisión es la no realización de una acción finalista que el sujeto podía realizar en la situación concreta en que se hallaba.
Un elemento se destaca como básico en este concepto de omisión: la capacidad de acción.

 Son tres los requisitos que han de concurrir para que se de la capacidad de acción: 

1. conocimiento o posibilidad de conocimiento de la situación, 
2. conocimiento o posibilidad de conocimiento de los medios para realizar la acción,
3. posibilidad física real de utilizar los medios elegidos y realizar el acto planeado.

La capacidad concreta de acción es el elemento constitutivo de la omisión. El concepto de omisión no requiere la presencia de un acto de voluntad actual. La voluntariedad no es inherente al concepto de omisión. El que se olvida de realizar una acción que podía llevar a cabo también la omite. Por otra parte, dado que la omisión consiste simplemente en la no realización de una acción que el sujeto podía llevar a cabo, no es posible hablar en la omisión de una relación de causalidad y en consecuencia tampoco podemos encontrar una voluntad de realización, una finalidad actual. 

Al no existir en la omisión ni relación de causalidad ni voluntad de realización, el dolo en los delitos de omisión tendrá que ser concebido de un modo diferente que en los delitos de acción. El dolo, en la omisión, consistirá simplemente en la conciencia de la no realización de una acción con conocimiento de la capacidad concreta de acción. No es éste el criterio de la opinión dominante en nuestro país, según la cual, también en el dolo de los delitos de omisión debe concurrir junto al elemento intelectual un elemento volitivo. El dolo en la omisión sería conciencia y voluntad de la no realización de una acción que el sujeto podía realizar. La omisión tiene una estructura ontológica previa a todo juicio de valor; es decir, el concepto de omisión no es un concepto puramente normativo, como estima un importante sector de la moderna Ciencia del Derecho penal. Para estos penalistas sólo se puede hablar de omisión de una acción si ésta es la esperada y exigida por los usos sociales, las normas de la ética social o del Derecho.

La respuesta acerca de si concurre o no la omisión, es decir, sobre si el sujeto no llevó a cabo esa acción pudiéndola realizar en la concreta situación, puede hallarse mediante un juicio puramente objetivo, sin recurrir a ningún tipo de valoración. Por tanto, no es cierto que la omisión tenga un carácter meramente normativo. Se puede omitir no sólo una acción esperada, exigida, por las normas del Derecho, sino también una acción prohibida por las normas jurídicas. 

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